by Brian Flagg

A few nights ago I was in a meeting with a City Council member who said that ten years of not raising fares on the bus riders (they were slightly raised 2 years ago) is a disservice to bus riders, that they need lead time so that they can get used to the idea that they must pay more.

But why?

Why does balancing the city budget have to include increased hardship for many of the poorest people in Tucson?

This is plain and simple an unjust mindset.

Instead, maybe these politicians should be preparing the U of A President and the Board of Regents that they need to pay $4 million a year for maintenance and operation of the new Developers trolley.

Or prepare the roughly 200 employees of the city of Tucson that make over $100,000 a year, that they are going to have to cough up 1% of their pay to help that unbalanced budget.

Or maybe they could start preparing wealthy downtown developers that they will need to forego future taxpayer giveaways in the form of “incentives.”

The list goes on and on.

Suggestions on what to add to this list would be greatly appreciated.

                                                     

traducción por Jimmy Ojeda

Hace algunas noches estaba en una reunión con una persona del Concilio de la Ciudad la que argumento,  que el no subir la tarifa de los camiones en los últimos diez años (fueron incrementadas hace 2 años) es incumplir en el servicio a los pasajeros del camión, que ellos necesitan saber con anticipación para que puedan acostumbrarse a la idea de que deben de pagar más.

¿Pero por qué?

¿Por qué el balancear el presupuesto de la ciudad debe incluir aumentar el sufrimiento para muchas de las personas más pobres en Tucson?

Esto es clara y sencillamente una injusta manera de pensar.

En cambio, estos políticos deberían estar preparando al Presidente de la Universidad de Arizona  y a la Mesa Directiva de Regentes que deberían pagar $4 millones de dólares al año para las operaciones y el mantenimiento del nuevo trolebús de los desarrolladores.

O preparar a los aproximadamente 200 empleados de la ciudad de Tucson que ganan más de $100,000 dólares al año,  a que tendrán que desembuchar el 1% de sus salarios para ayudar con ese presupuesto desbalanceado.

O tal vez, deben estar preparando a los ricos desarrolladores del centro de la cuidad a que ellos van a tener que renunciar a futuros regalos de impuestos en forma de “incentivos.”

La lista es larga.

¡Sugerencias sobre que aumentar a esta lista son muy bienvenidas!

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